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La Venta que se Corta Como un Buen Jamón

La Venta que se Corta Como un Buen Jamón

Mira esta foto.

No es solo jamón.

Es una lección de venta con patas.

Cuando cortas jamón, cada loncha importa: el grosor, la dirección de la fibra, la parte de la pieza… y el mimo con el que lo colocas.

Pues vender es exactamente lo mismo.

La gente no te compra el jamón.

Te compra cómo lo cortas.

Te compra la confianza.

Te compra el detalle.

Te compra el cariño que pones en lo que haces.

En una tienda, el cliente nota al instante si estás por estar…

o si cortas “loncha a loncha” con intención.

La enseñanza de hoy:

👉 “No vendas productos. Vende manos, vende trato, vende experiencia.”

Porque tú puedes tener el mejor jamón del mundo…

pero si lo cortas mal, no sabe igual.

En cambio, si eres detallista, amable y experto, hasta un jamón normalito se convierte en un placer.

Consejo práctico para tu tienda:

Cada vez que atiendas a alguien, piensa:

¿Estoy dando una loncha más… o una experiencia?

El cliente que vuelve no lo hace por el precio.

Vuelve porque recuerda cómo lo hiciste sentir.

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