Lo que aprendí cerrando mi negocio después de 22 años
Durante 22 años tuve mi propio negocio. Dicho así parece una cifra, pero dentro caben miles de días: abrir la puerta, atender a la gente, resolver problemas, hacer cuentas y volver al día siguiente. Cuando llevas tanto tiempo levantando algo, llega un momento en que el negocio deja de ser solo tu trabajo. También se convierte en una parte de quién eres. Por eso cerrarlo no fue simplemente bajar una persiana. Fue despedirme de una etapa de mi vida y preguntarme qué iba a hacer después. Nadie te enseña a llevar esa parte. Sabes trabajar, sabes salir adelante, pero aun así cuesta aceptar que aquello a lo que dedicaste tantos años ha terminado. Con el tiempo he aprendido que cerrar un negocio no borra lo que hiciste mientras estuvo abierto. Los años de esfuerzo siguen ahí. También lo que aprendiste al tratar con personas, al tomar decisiones y al buscar soluciones cuando las cosas se torcían. Todo eso te acompaña, aunque al principio no sepas muy bien dónde ponerlo. Después me tocó t...